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EL DESAPEGO DE ALGUNOS OBJETOS Y MUEBLES

Seguramente oíste hablar de las limpiezas energéticas, de mantener ambientes armónicos y de cuidar la energía de quienes entran o salen de nuestra casa.

Pero, se nos olvida que aunque prendamos un sahumerio, evitemos visitas tóxicas y vibremos alto, hay algunas toxinas dentro de nuestro hogar que son propias, aunque no nos demos cuenta o estemos acostumbrados a convivir con ellas.

Cómo? De qué hablas?

Si, seguí leyendo que en esta lista te cuento un poco más…

Pueden ser objetos que no usamos hace mucho tiempo o están rotos: Quién no tiene en su casa algún electrodoméstico que ya no funciona, unas tazas plásticas de cuando los niños eran pequeños o la colección de CD de música pop de los 2000. Alguno de estos ejemplos te resonó, estoy segura, y es que son cosas que van quedando acumuladas y ya ni siquiera sabemos cuando las usaremos.

Ropa que no nos gusta, no usamos, ropa interior o zapatos rotos: Uff, la ropa, que tema! soy una persona ambigua con este rubro, ya que por un lado en cada cambio de temporada hago limpieza de placard, pero también me gusta ir a revisar el placard de mi mamá, revisar su ropa vieja y reciclar lo que ahora, con sólo cambiarle un botón o hacerle unas “pinzitas” está de moda (sí, mi madre guardó mucho, sobre todo lo que se cosía ella misma). Así que agradezco su idea de guardar, pero cuando se trata de mi ropa suelo ser más desprendida. Y es que hay que ser consciente de que la vida avanza, nuestras formas de vestir cambian y que lo que ayer nos representó hoy ya pudo haber quedado atrás.

Cartas viejas, notitas o papeles: Suelen ocupar mucho lugar en los cajones de los muebles de gran capacidad, pero que pasan a ser muebles donde “no hay lugar” ni para un alfiler. Las revistas, diarios y boletas viejas son parte de los papeles que acumulamos casi sin querer. Ayudá al reciclado y desprendete del papelerío!

Plantas muertas o enfermas: Así como una planta sana ayuda a oxigenar el ambiente y nos llena de vida solo de verla, una planta seca y sin posibilidades de recuperarla atrae solo bichos, hongos y mal olor.

Muebles viejos: Soy fanática de los muebles antiguos, pero ojo! una cosa es tener una reliquia en casa, bien cuidada y aportando belleza a nuestro entorno, y otra muy diferente es dejar estaqueado en un rincón ese mueble que tiene unos 50 años, que es heredado, pesa un montón y encima tiene una pata rota y las puertas no cierran bien.

Cachivaches de todo tipo que llaman al pasado: Souvenirs de la fiesta de la prima lejana, velas rotas, floreros, adornos obsoletos, cuadros viejos…es interminable la lista que podemos hacer acá. Seguro que vos estas pensando también en tus cachivaches preferidos que te cuesta soltar.

Juguetes que ya no se usan, no funcionan o están rotos: En casas donde hay o hubo niños suele ser frecuente guardar todos los juguetes en grandes contenedores. A la gran mayoría le faltan partes, se rompieron o se quedaron sin pilas y todavía están dentro del juguete. Hacer orden de éstos junto a los niños es una buena forma de educarlos en el desapego.

Qué va a cambiar en mi casa si me deshago de este tipo de cosas?

Mucho, aunque no parezca, acumular no ayuda al bienestar del hogar. Y es que a veces guardamos “por si acaso”, “por si en el futuro se vuelve a usar”, “por si lo necesito” y la gran mayoría de las veces ese día nunca llega.

En un ambiente despojado y más volátil la salud mejora, la creatividad crece, las relaciones son más amenas, hay mayor capacidad de raciocinio, hay buen humor.

Cómo puedo hacer para liberarme de algunas cosas?

Empieza por estas preguntas sencillas que te ayuden a pensar, y recordá hacerlo desde una postura más fría y racional.

Por qué estoy guardando esto?

Que tiene que ver conmigo hoy?

Que pasa si me libero de esto?

Seguramente habrá cosas que ni siquiera sabías que las tenías, y eso, es un buen indicio de que no la necesitas más en tu vida.

Puedes comenzar haciendo una limpieza general, o habitación por habitación. Utilizando cajas y bolsas para organizar, separar y clasificar. Puedes también hacer tres montones, para donar, para tirar y para vender. Si tu placard está dentro de los sectores de tu casa que necesita una limpieza, acá te dejo el link sobre un artículo que escribí hace un tiempo atrás sobre cómo poner ORDEN EN EL PLACARD.

Ya hice una limpieza extrema, me siento mucho mejor, cómo continúo?

Vas a notar un gran cambio y cómo los ambientes están más relajados y distendidos. Si quieres sumar un poco más de bienestar, te aconsejo que uses luces cálidas, decoración con colores poco saturados, evita ruidos extremos, elimina recuerdos tristes, termina proyectos inconclusos en tu hogar y cultiva la energía positiva. Por sobre todo, no pierdas nunca la fe y la esperanza de que tienes lo necesario para vivir hoy, no es necesario acumular por si acaso, mañana será un nuevo hoy! 

Mientras disfrutas del proceso (soy fiel creyente de que hay que disfrutar de todos los procesos, no solo del resultado) observa lo que cambia en ti. A medida que limpiamos nuestra casa física, le damos claridad y orden a nuestra mente y a nuestro corazón.

Practica el desapego con cosas materiales que solo llenan tu espacio y veras como poco a poco vas a poder hacer lo mismo con situaciones más trascendentales de tu vida!

Podes contarme debajo en los comentarios si te pareció útil este artículo.

Gracias por leerme.

Ale

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2 comentarios

  1. Excelentes tips. Por mi parte soy muy apegada a las cosas viejas, sea por recuerdos o por haberme criado usando lo ajeno, arreglando, con pocas posibilidades de comprar. Pero hoy la vida es distinta y estoy aprendiendo a soltar lo viejo, es un alivio vaciar la mochila, la inspiración surge cuando no hay tanto ruido visual. ¡Gracias y muchos éxitos!!❤️

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